Pintor y Escultor Mexicano Renato González: Irracionalidad artística
Renato González: Irracionalidad artística
Por Carlos del Valle colaborador de LatinAmericanArt
Domingo al medio día, voy llegando al poblado de Nepantla, mejor conocido como la tierra de Sor Juana. Nepantla es un pequeño poblado con menos de 2,200 habitantes, localizado en el Estado de México.
Observando detenidamente, veo un gran arco de piedras con un mensaje plasmado sobre las rocas que dice “Tierra de Poetas”, dando así la bienvenida a sus visitante, mi imaginación se abre sintiendo cantos de poesía en mis oídos al escuchar el sonido del viento y de los pájaros, empiezo a pensar que estoy en un lugar con pocas atracciones pero con mucho que contar, ya que se encuentra lejos y escondido.
Lo que la comunidad no sabe es que entre ellos vive un artista, el pintor y escultor Renato González, mejor conocido por ellos como “El Chaman”. Llegué al punto de encuentro, fuera del museo del pueblo “el Centro Cultural Sor Juana Inés de la Cruz”, esperé quince minutos a que Renato llegará por mí para posteriormente dirigirnos a su rancho.
Anteriormente, vía telefónica me comentó que siempre en las primeras visitas al rancho era casi imposible llegar, dado que la comunidad no tiene señalamientos ni nombres exactos de las calles.
A lo lejos veo un carro de color blanco como me lo indicó, he de confesar que era amante y admirador de su arte sin conocer su rostro y fisionomía ya que es un poco reservado con su imagen y para dar entrevistas.
Tenía demasiadas imágenes en mi mente de como seria, algunas de ellas lo recreaban como un personaje con estilo acaudalado, con un toque fino y elegante en su manera de vestir, mostrando un estilo sobre él mismo al ser un artista internacional y poseer premios como Salón de arte joven, dos veces ganador del Bienal Rufino Tamayo, y el Bienal José Clemente Orozco entre otros.
Cuando bajó de su vehículo, reflexioné que cada artista tiene sus propias cualidades y la de él es traer un sombrero de paja, con una camisa roja a cuadros, un paliacate del mismo color amarrado al cuello como lo hacían los grandes muralistas, botas de trabajo y unos vaqueros que llevaban las marcas de la guerra entre la creación y recreación de sus arte.
Me saluda amigablemente diciendo -Este es mi refugio- me da un apretón de mano y reitera –Este es el refugio que me permite tener calma para la creación de mis obras pero ahora sígueme al rancho porque es complicado llegar-. El camino fue verdaderamente complicado, algunas calles son cerradas y no tienen sentido estricto en su mayoría. Después de varias curvas llegamos a una calle empedrada, directa y larga hacia la puerta del rancho.
El rancho lleva por nombre “Las Gaviotas Blancas”, lo primero que hice fue disponerme a estirar las piernas mientras siento la pureza del aire y la gran diferencia con la ciudad. Comenzamos rompiendo el hielo con un breve tour, veo que tiene una atractiva dimensión territorial y cuenta con gallineros, y árboles frutales en demasía, Renato comenta que todo es para consumo propio y esta libre de transgénicos.
Detenidamente y sin dejar de prestar atención en sus palabras, empiezo a viajar a través de los colores de las frutas y de la naturaleza en general, como si todo lo que tengo frente a mí fueran una pintura de verdad y su única diferencia añadiera el sentido del gusto y entonces el sabor me pareció exquisito.
Caminando sobre las tierras aradas me refiere que él es una persona muy alejada de la sociedad y si aceptó conocerme fue por mi juventud, creyendo que poca gente joven tiene aprecio por el arte.
Llegamos al estudio después del pequeño paseo, me invita a pasar y la primera percepción es de admiración, por que el estudio de un artista es la zona mas personal que pueda tener, allí es el encuentro entre el artista y la inspiración para la creación de su arte.
Elijo la primera silla, que es la de mayor atracción visual y veo que sus elementos como la madera tienen la textura de una artesanía, pero rápidamente veo una expresión por parte del maestro y cambio de opinión sentándome en el banco mas cercano y sencillo, mi pregunta es mas que obligada -¿Es esa silla especial?- la respuesta fue simple, armada por sus propias manos y con un diseño áureo -Es la favorita para mis pláticas o meditaciones-
Trato de concentrarme hacia él pero el estudio me tiene atrapado visualmente, quiero poner detalle a cada objetivo que veo, como a esas frases que están plasmadas en las paredes y los libros que tiene por doquier.
Me pregunta si prefiero agua o café, es automática mi decisión después de escuchar que es un café que siembra en la región y es de sus favoritos. Hecho con cafetera de mano tradicional, el ambiente comienza a obtener un agradable aroma a café.
Con taza servida Renato hace énfasis a la época de los 90´s donde tuvo su periodo de fama y éxito, momento que lo llevo a exponer en algunos países como Estados Unidos, España y Holanda.
Estos logros también trajeron consigo problemas personales, por la interacción con la sociedad, grandes eventos y el no saber manejar la fama. Renato reconoce que el problema de todo fue debido a que él es un pintor de vida y no de ocupación, y cuando el deja de tener contacto con sus creaciones su cosmos se llena por no liberar las energías y comienza a perder la estabilidad emocional que es el equilibrio del ser humano.
Después de esto decide partir del mundo visible de reflectores, alojándose en la Sierra de Michoacán donde tiene contacto e interacción con los nativos y algunos grupos armados con la finalidad de explicar que la diferencia entre los seres humanos no existe ya que cada uno tiene su propia condición y ventaja pero es parte del por qué de nuestra llegada al mundo; después de largos meses allá, recordó que gran parte de su niñez la vivió en el rancho y junto con esos recuerdos se traslada de nueva cuenta al lugar donde nos encontramos tomando un café.
Cruza la pierna bebiendo un gran sorbo de café y dice pensativamente -el no estar presente en la sociedad es como el no existir, lo asumo con toda responsabilidad pero la madurez la obtuve también porque me encontré conmigo mismo de nueva cuenta y de no haber pasado esto habría caído en la corrupción al pensar en cada inicio de obra en cuánto podré ganar con esto y esa es la delgada línea entre ser un artista y ser simplemente un generador de dinero. Quiero que la gente me recuerde como el artista que dejo una huella y que cada pieza de arte sea realmente una expresión de mi ser y no una producción en serie-.
Tocan la puerta y entra una persona al estudio diciendo que lo buscan, mientras Renato sale a atender su llamado, lo tomo como un descanso en el cual puedo realizar un pequeño recorrido del estudio. Me doy cuenta de los sonidos, escucho el correr del agua del río que pasa justo atrás del estudio y el segundo es el golpeteo del aire con los ramales, la luz natural entra por todas partes a través de las grandes ventanas y puedo pensar ese es uno de los grandes secretos de las obras.
Al final veo una frase que atrapa “LOS SERES HUMANOS SON COMO LOS AGUACATES, MADURAN HASTA LA CAJA”, y entonces regresa el artista a su estudio acompañado de otras personas, y una de ellas vienen cargándola.
Mi primera reacción es que son sus familiares y me dice que le de unos minutos para sobar a una persona y tomo asiento mientras veo que comienza acomodar un tapete en una de las esquinas de la habitación para sobar a una mujer de edad avanzada que tiene problemas en la rodilla y los médicos le diagnosticaron que para poder volver a caminar debe ser atendida en una cirugía, sin embargo ella tiene fe en “el chaman” y después de varios movimientos y cambios de posturas termina la sesión.
Renato hace referencia que ella estará bien solo era cuestión de acomodar algunos huesos y desbloquear algunos nudos de energía, después de unos minutos de reposo ella se levanta con ayuda de sus familiares, su postura es diferente y puede apoyarse sin ayuda; en ese momento Renato le pide intentar caminar y asombrados la familia y mucho más yo, la señora comienza a caminar por sí sola.
-Se los dije el chaman tendrá mi solución- dijo efusivamente la mujer.
Después de ver mi cara de sorpresa y sabiendo que es la hora de comer, me invita a pasar a la cocina y durante este recorrido veo una capilla que seguramente tiene mas de 100 años de antigüedad y me lleva a conocerla.
Cuando entramos me doy cuenta que ahora es el lugar donde resguarda sus obras y son bastantes al estar dedicado en cuerpo y alma a la pintura, es un paraíso para los amantes del arte, ver obras como Picasso en bicicleta, Tao, la última cena y otras que en su mayoría son inéditas me hace pensar que es un momento invaluable.
Luego de varios minutos continuamos el camino hacia la cocina donde cada uno se preparara sus alimentos, una agradable comida con productos de su granja. Nos disponemos a seguir la charla sin olvidar otro la taza de café y le pregunto ¿Cómo llegó a ser pintor?
- A los 16 anos me corrieron del Colegio de México por ser mal alumno, pero no todo era malo en ese momento, logré el record nacional de nado libre y mis inquietudes me orientan a comenzar a pintar como algo nato y entonces me di cuenta que la pintura es el placer y terapia de toda mi vida y la natación una simple rutina-
Posteriormente estudió en la Escuela de Arte del Lago y terminó la carrera en la Esmeralda una Institución especializada en Artes Visuales.
Renato describe que el arte es la parte mas irracional de los artistas y recuerdo que muchos artistas también tienen un pasado oscuro o difícil y él no podía ser la excepción.
Ya caído el atardecer y sin mas café en mano doy las gracias por la oportunidad de conocer, la forma de vida del artista y el humano.
Para finalizar me pide que realice una actividad, el elije una canción y yo selecciono una obra, ¨This is the end¨, que causo atracción en mi desde el primer momento que la vi en la pared de el estudio, teniendo que concentrarme, entro en un silencio donde solo existíamos la canción la obra y yo, mis sentidos captan el primer sonido , es el de unas hélices, era tan reales como si todo pasara de cerca, comienzo visualmente la recreación de la obra al ritmo de la música intentando descifrar formas, colores y sentidos como si lo viviera al instante; después de esto jamás volveré a ver alguna simplicidad en sus obras.
Me despido dándole un abrazo fraternal por el recibimiento. Deja en claro que las puertas están abiertas para volver y seguir contestando preguntas que he de tener, esperando un reencuentro no muy lejano.
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